Si difícil es lograr vestir de amarillo, más lo es conservar el maillot dorado el mayor tiempo posible, hasta París si se puede. Y no solo por la presión y los ataques de los rivales. Como si no fuera suficiente la tensión de tener que estar pendiente de este o de aquel otro, que no tienen “in mente” nada más que “robártelo”, además tienes que estar pendiente de evitar caídas que arruinen todo el esfuerzo.

En el Tour hay diferentes casos en que el “maillot jeune” no llega al final debido a una caída.  Repasemos alguno de estos casos.

El caso de Pascal Simon

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