Para ganar una gran Vuelta, una carrera de una semana o incluso una carrera de un día hay que estar muy en forma, tener un buen equipo, una pizca de suerte, y amigos. O como mínimo evitar tener enemigos que  te den Puñaladas ciclistas.

Veamos un ejemplo práctico del por qué no es bueno tener gente rencorosa cerca de ti y  que te pueda hacerte perder, por ejemplo, un Giro.

El Giro de 1957.

Ese año de 1957 Louison Bobet estaba todavía en el cénit de su carrera profesional, tras haber ganador el Tour en 1953, 1954  y 1955, y la París-Roubaix en 1956. Su participación en el Tour de ese año no parecía del todo clara, Francia tenia un super equipo con Walkowiac, Darrigade, Baivin, Bergaud, Bouvet, Forestier, Mahé, Privat y Stabblinski, además de Anquetil, este último en su primer Tour y en pleno proceso de despegue hacía el éxito.

Louison Bobet decidió  hacer Giro y Tour, e intentar ganarlos como había hecho antes Coppi, pero viendo la dureza de la ronda Italiana y el hecho de que entre el final de la primera y el inicio de la segunda habían solo 3 semanas supeditó la decisión definitiva sobre su participación en el Tour a cómo se sintiera en el Giro. Seguir leyendo