Tratar el tema de la utilización de substancias potenciadoras del rendimiento en el deportista o, siendo muy directo usar productos dopantes para rendir más, es un tema delicado, tabú. Nadie quiere hablar de ello, es como hurgar en una herida mal curada. Por eso cuando alguien lo hace, como lo ha hecho Fran Reyes en su artículo titulado “Bombero” que aparece publicado en el segundo volumen de El Afilador, pues creo que es positivo.

En la historia se expone, de forma muy  bien hilvanada y a través de diferentes personajes y situaciones, como el dopaje se haya presente incluso en las categorías inferiores del ciclismo. “La primera vez que creí ver el dopaje fue en juveniles” así comienza el artículo. Seguir leyendo