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Trampas en el control de firmas

Actualmente en las Brevets que se organizan, y que afortunadamente mantienen ese espíritu no competitivo que las cicloturistas parece que han perdido, el sistema de control de paso a que están sometidos los participantes es el de sellar su carné en los diferentes puntos de verificación.

Aparentemente el sistema parece ideal para el número y ritmo de los ciclistas que van pasando por los puntos de control, no en grandes grupos sino de forma dispersa, gota a gota, a lo largo de varias horas.

Pues ahora vayamos al pasado, a más de 100 años, para situarnos en los primeros Tour de Francia. Concretamente , vayamos a 1905, a la tercera edición de un joven Tour que partía de París con 60 corredores. Curiosamente, para evitar trampas, en forma de subirse a un tren o un coche, se estableció un sistema parecido al de las Brevets y en el que los ciclistas debían de parar, firmar en la correspondiente casilla con su nombre y volver a partir.

Louis Trousselier ganador Tour 1905

Louis Trousselier

A priori, ¿le ves algún problema para que Louis Trousselier, René Pottier, Hippolyte Aucouturier o Lucien Petit-Breton, entre otros, dejaran su firma en el control? Yo también creía que no.

Aún sabiendo que en este caso se trataba de una carrera profesional, en la que tiempo o posición eran importantes, y podían haber empujones o codazos si llegaban en un grupo suficientemente grande para colapsar el control, no pensaba en que los participantes pudieran hacer alguna triquiñuela que  permitiera ganar tiempo. Pero me equivocaba, llamadme ingenuo si queréis, pero no fui capaz de imaginar ninguna de las dos “técnicas” para perjudicar al o a los que te seguían en la cola que acabaron usando.

 

 

Veamos cuales eran las dos “técnicas” para ganar tiempo.

Una de ellas era romper la pluma con la que habían firmado.  De esta forma el que seguía tenia que empezar a buscar una nueva para poder hacerlo. Según dicen Louis Trousselier era conocido por esa peculiar habilidad en romper plumas.

Huella dactilar, un sistema con el que era más difícil hacer trampas en el control de firmas del TourPero,  “hecha la Ley, hecha la trampa” , o mejor dicho ” hecha la trampa, busquemos soluciones”. Y la solución que algunos idearon fue la de firmar con el dedo, dejando así su huella dactilar en la hoja de control. Única e  irrepetible. Perfecto tema solucionado. Pero no, entonces inventaron una nueva  manera de complicarle el tema a los jueces .

Esta segunda opción era derramar “involuntariamente” el tintero sobre las hojas de firma que debían de usar los que venían detrás.

Menuda pandilla, ¿no?

Parece ser que al final la solución que adoptaron algunos participante fue la de la llevar un lápiz colgado del cuello, y ser así autónomos del todo.

 

Más información : Les petites histories de la Grande Boucle  Jean Damien Lesay. Editions Chistera

Otros tipos de trampas : los clavos  o el veneno .

Un saludo ciclista.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Los clavos del Tour

Tras el éxito de la primera edición del Tour de Francia, el año 1903, los corredores y el público esperaban con pasión la siguiente ronda. Unos por el dinero que representaba participar, y sobretodo ganar, y los otros por ver ganar a los corredores de su ciudad o departamento.

La primera edición había sido más o menos tranquila, pero ya aparecieron los clavos en las rutas por donde habían de pasar los cilclista, y que serían también una desagradable costumbre en 1904 y 1905. Entre trampas y clavos el Tour de 1904 fue tan escandaloso que  incluso el propio Desgrange llegó a decir “es el fin“. Seguir leyendo

Las duchas de Roubaix

Aproximadamente en el kilómetro veinte, o quizás en el treinta,  de este pasado domingo, todavía en el llano y casi recién iniciada la correspondiente salida por carretera con los compañeros del club del Papiol, un compañero, que sabe de mi pasión por los detalles del ciclismo, me preguntó  ” ¿tu sabes cómo son las duchas de Roubaix?. Ni idea le respondí,  qué tienen de especial.  Me miró y me dijo, “busca, busca en internet, que vale la pena“.

Y así lo hice . Seguir leyendo

Historias del Tour

Historias del Tour. Jean-Paul Brouchon Raconte les merveilleuses histoires du Tour de France 1903 – 2003

Así se llama el libro de Jean-Paul Brouchon en que nos cuenta algunas de las más increíbles anécdotas de la gran Vuelta al país Galo. Brouchon es un periodista experimentado, con 37 “participaciones” en la prueba y distinguido con el premio Henri Desgranges en 1990 y el Pierre Chany en 1992.

Historias del Tour. Jean-Paul Brouchon Raconte les merveilleuses histoires du Tour de France 1903 – 2003Un libro del cual desconozco si tiene traducción al castellano y que fue publicado en 2003, año del centenario del Tour, por la editorial Editions Jacob-Duvernet.

El repaso por la historia de la Grande Boucle nos trae a la memoria historias y personajes clásicos y a la vez míticos. Relatos de grandes ciclistas, Petit-Breton,  Eugène Christophe,  los hermanos Pélissier, Bartali, Coppi, Bobet, Ocaña, Poulidor, Hinault, Indurain, interesantes explicaciones sobre el nacimiento de la prueba y su renacimiento, y algunas reflexiones sobre el tema del dopaje.

Cuando empiezas alguno de estos libros, abundantes en la literatura sobre ciclismo, sobre anécdotas el miedo es el de leer y releer siempre lo mismo. Brouchon nos aporta, supongo que por la dilatada experiencia cubriendo el Tour desde diferentes ángulos, detalles y datos que no son comunes en la mayoría de libros. Seguir leyendo

Puy Dôme y sus secretos

La ascensión al Puy Dôme en el Tour de 1964 es recordada por la enconada lucha entre Raymond Poulidor y Jacques Anquetil. Una etapa con final en lo alto de este antiguo volcán, a 1415 metros, al que se llega tras once kilómetros, de  los cuales los cinco últimos tienen una pendiente del 13%.

El puerto del Puy Dôme arranca con Julio Jimenez y Federico Bahamontes, que en esos momentos no son candidatos a la victoria, en cabeza. Pero quienes darán ese día el espectáculo ante los 75.000 espectadores que llenan la carretera será Poulidor y Anquetil. Estos dos, codo con codo, no logran distanciarse entre ellos ni media rueda y a pesar de los gritos de ánimo del público, de Geminiani de un lado y de Magne del otro, aún puede oírse el asfixiante respirar de uno y otro corredores. Seguir leyendo

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