Mes: mayo 2018

Trampas en el control de firmas

Actualmente en las Brevets que se organizan, y que afortunadamente mantienen ese espíritu no competitivo que las cicloturistas parece que han perdido, el sistema de control de paso a que están sometidos los participantes es el de sellar su carné en los diferentes puntos de verificación.

Aparentemente el sistema parece ideal para el número y ritmo de los ciclistas que van pasando por los puntos de control, no en grandes grupos sino de forma dispersa, gota a gota, a lo largo de varias horas.

Pues ahora vayamos al pasado, a más de 100 años, para situarnos en los primeros Tour de Francia. Concretamente , vayamos a 1905, a la tercera edición de un joven Tour que partía de París con 60 corredores. Curiosamente, para evitar trampas, en forma de subirse a un tren o un coche, se estableció un sistema parecido al de las Brevets y en el que los ciclistas debían de parar, firmar en la correspondiente casilla con su nombre y volver a partir.

Louis Trousselier ganador Tour 1905

Louis Trousselier

A priori, ¿le ves algún problema para que Louis Trousselier, René Pottier, Hippolyte Aucouturier o Lucien Petit-Breton, entre otros, dejaran su firma en el control? Yo también creía que no.

Aún sabiendo que en este caso se trataba de una carrera profesional, en la que tiempo o posición eran importantes, y podían haber empujones o codazos si llegaban en un grupo suficientemente grande para colapsar el control, no pensaba en que los participantes pudieran hacer alguna triquiñuela que  permitiera ganar tiempo. Pero me equivocaba, llamadme ingenuo si queréis, pero no fui capaz de imaginar ninguna de las dos “técnicas” para perjudicar al o a los que te seguían en la cola que acabaron usando.

 

 

Veamos cuales eran las dos “técnicas” para ganar tiempo.

Una de ellas era romper la pluma con la que habían firmado.  De esta forma el que seguía tenia que empezar a buscar una nueva para poder hacerlo. Según dicen Louis Trousselier era conocido por esa peculiar habilidad en romper plumas.

Huella dactilar, un sistema con el que era más difícil hacer trampas en el control de firmas del TourPero,  “hecha la Ley, hecha la trampa” , o mejor dicho ” hecha la trampa, busquemos soluciones”. Y la solución que algunos idearon fue la de firmar con el dedo, dejando así su huella dactilar en la hoja de control. Única e  irrepetible. Perfecto tema solucionado. Pero no, entonces inventaron una nueva  manera de complicarle el tema a los jueces .

Esta segunda opción era derramar “involuntariamente” el tintero sobre las hojas de firma que debían de usar los que venían detrás.

Menuda pandilla, ¿no?

Parece ser que al final la solución que adoptaron algunos participante fue la de la llevar un lápiz colgado del cuello, y ser así autónomos del todo.

 

Más información : Les petites histories de la Grande Boucle  Jean Damien Lesay. Editions Chistera

Otros tipos de trampas : los clavos  o el veneno .

Un saludo ciclista.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Veneno en el Tour

En el post anterior, que titulé “Los clavos del Tour” escribí sobre alguna de las malas prácticas que se usaron para ganar, o como mínimo evitar que otros ganaran, en aquellos Tour de Francia de principios del siglo pasado.

Sorprendido, seguí leyendo sobre este oscuro tema, pensando que no podía haber nada que superase lo anterior. Pero, como muchos otros aspectos en este mundo del  ciclismo, siempre hay espacio para el asombro o la estupefacción.

El protagonista, Paul Duboc, y curiosidades del Tour de 1911

Paul Duboc . Veneno en el Tour

Paul Duboc

Paul Duboc fue un ciclista francés, nacido el 2 de abril 1884, y que entre 1907 y 1927 ejerció como ciclista profesional. Ganador de una etapa del Tour en 1909  y cuarto clasificado en la edición de ese año, se presentó al Tour de 1911 en un buen estado de forma.

Como bien recordarás, en esas primeras ediciones de la Grande Boucle la clasificación de los participantes se llevaba a cabo a partir de los puntos y no a partir de tiempos de llegada. El número de participantes eran muy inferior al actual, y ese año compitieron 37 en la categoría de ciclistas patrocinados y 67 en la de corredores sin equipo. Curiosamente los primeros podían recibir comida y bebida en los puntos de control mientras que los segundos no.    Seguir leyendo