Tras el éxito de la primera edición del Tour de Francia, el año 1903, los corredores y el público esperaban con pasión la siguiente ronda. Unos por el dinero que representaba participar, y sobretodo ganar, y los otros por ver ganar a los corredores de su ciudad o departamento.

La primera edición había sido más o menos tranquila, pero ya aparecieron los clavos en las rutas por donde habían de pasar los cilclista, y que serían también una desagradable costumbre en 1904 y 1905. Entre trampas y clavos el Tour de 1904 fue tan escandaloso que  incluso el propio Desgrange llegó a decir “es el fin“.

Recordad que en esos tiempos las etapas se iniciaban de noche, que las distancias eran enormes y los recursos de los comisarios de carrera eran más bien limitados.

Por poner algunos de ejemplos …

El día 2 de julio de 1904 se da la salida a la prueba, y sin esperar demasiado Pierre Chevalier se escabulle en un vehículo y consigue acabar tercero la etapa entre Montgeron y Lyon. Lo pillaron, afortunadamente. Además de este brillante inicio cabe recordar que, tiempo después de finalizar la prueba, la organización decidió descalificar a los cuatro primeros de la tabla. Curiosamente Maurice Garin no había pinchado en ninguna etapa, cuando el lanzamiento de clavos en la ruta había sido una constante deliberada y planificada.

Los clavos del Tour

La edición de 1905 también empezó “brillantemente”. En la primera etapa, entre Paris y Nancy, la increíble cifra de 29 corredores, lo que representaba la mitad del pelotón llegó fuera de tiempo. El sabotaje consistió nuevamente en un lanzamiento de clavos a lo largo de ciertos tramos de la ruta.

El paso de los años no erradicó está práctica. En 1930 la etapa entre Cannes y Nice tuvo la curiosa particularidad de un espectacular número de pinchazos en el pelotón.  La gran mayoría excepto el vencedor de la etapa, Louis Peglion, nacido en la región. ¿Casualidad?

Los clavos del Tour

Pero esta táctica de dejar un tramo de la etapa sembrada de clavos debía de tener alguna técnica o secreto asociada, ¿no?, sino ¿cómo evitaba el corredor al que no iban dirigidos los mismos enterarse por donde debía de pasar para evitarlos?

Pues bien, mirad que explicación nos da Gustave Garrigou en relación a una etapa en la edición del Tour de 1914. Cuenta Garrigou que acabó quinto y que pinchó antes de subir el Galibier, Eso le desmoralizó y acabó fatigándole. De pronto se preguntó ” no me habrán hecho “le coup des clous” (que traducido sería algo así como la jugada o la trampa de los clavos).

Y ¿qué es eso de “les coup des clous”?. Pues bien, a partir de un punto kilométrico, por ejemplo el 100 , se siembra de clavos la parte derecha de la ruta, hasta el kilómetro 101. En ese punto se siembra de clavos la parte izquierda de la ruta, hasta el 102. Y así quien conoce el secreto no pincha y quien no lo conoce, pues…

En fin, no quiero ni pensar la gracia que debía de hacer pinchar y tener que cambiar esos neumáticos!

Más información : Les petites histories de la Grande Boucle  Jean Damien Lesay. Editions Chistera

Un saludo ciclista.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

 

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