Aproximadamente en el kilómetro veinte, o quizás en el treinta,  de este pasado domingo, todavía en el llano y casi recién iniciada la correspondiente salida por carretera con los compañeros del club del Papiol, un compañero, que sabe de mi pasión por los detalles del ciclismo, me preguntó  ” ¿tu sabes cómo son las duchas de Roubaix?. Ni idea le respondí,  qué tienen de especial.  Me miró y me dijo, “busca, busca en internet, que vale la pena“.

Y así lo hice . Seguir leyendo