La ascensión al Puy Dôme en el Tour de 1964 es recordada por la enconada lucha entre Raymond Poulidor y Jacques Anquetil. Una etapa con final en lo alto de este antiguo volcán, a 1415 metros, al que se llega tras once kilómetros, de  los cuales los cinco últimos tienen una pendiente del 13%.

El puerto del Puy Dôme arranca con Julio Jimenez y Federico Bahamontes, que en esos momentos no son candidatos a la victoria, en cabeza. Pero quienes darán ese día el espectáculo ante los 75.000 espectadores que llenan la carretera será Poulidor y Anquetil. Estos dos, codo con codo, no logran distanciarse entre ellos ni media rueda y a pesar de los gritos de ánimo del público, de Geminiani de un lado y de Magne del otro, aún puede oírse el asfixiante respirar de uno y otro corredores.

Al final la etapa se resuelve cuando, a un kilómetro de la cima del Puy Dôme, Poulidor logra desbancar a su rival y llegar primero. Insuficiente el tiempo que consigue sacarle, y no evitar que Anquetil siga de líder con 14 segundos de ventaja.

Raymond Poulidor y Jacques Anquetil en el Puy Dôme

La anécdota de Poulidor y el Puy Dôme.

Pero hasta aquí lo conocido. Quizás no que no lo es tanto es la conversación entre Poulidor y su director Magne una vez finalizada la etapa y ya camino del hotel.

Magne le dijo ” Raymond, dime, ¿estas seguro de haber montado el desarrollo correcto?

– Creo que si hubiera montado uno con un diente menos, el último kilómetro hubiera subido mejor, le respondió Poulidor.

– ¿Hiciste el reconocimiento del puerto, tal y como te recomendé este invierno?, pregunto en experimentado director.

-Bueno, sí, en realidad, fui a verlo pero la carretera de acceso estaba cerrada y no puede subir a la cima. Se sinceró Poulidor.

Monsieur Magne debió de respirar hondo un par de vece antes de responderle ” Raymond la carretera de ascenso a la cima del Puy Dôme es privada, la utilizan los servicios forestales y los técnicos del repetido de comunicación que hay ahí arriba. Hay una barrera para los coches, pero fácilmente franqueable para las bicicletas”. Y aquí lo dejó.

Poulidor no hizo nunca referencia a esta conversación. Supongo que hay errores que es mejor callar y llevar en silencio.

Ese año supone el quinto Tour para Anquetil y la reconciliación de ambos corredores con el público francés tras la decepción de la edición anterior.

Fuente de la información : Jean-Paul Brouchon Raconte les Merveilleuses histories du Tour de France (1903-2003) Editions Jacob-Duvernet.

Más información en anteriores post sobre AnquetilPoulidor y sobre el Puy Dôme 

 

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

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