Eugène Christophe es uno de los iconos ciclistas de esos primeros años del Tour, en concreto, y del primer ciclismo en general.  En su dilatada carrera ciclista, que se desarrolló entre 1904 y 1926 con la única interrupción de los tres años de la Primera Guerra Mundial, ganó 7 títulos de campeón de Francia de ciclocross, una Milán-san Remo, 2 Bordeaux-Paris y un Paris -Tours, además de sumar 11 participaciones en el Tour. Una anécdota de su relación con la grande Boucle es que fue su primer maillot “amarillo” aunque nunca lo llegó a ganar.

Eugène ChristopheEn general cuando hablamos de Eugène Christophe , apodado Cri-Cri o el Viejo Galo por su bigote característico, nos vienen a la memoria más sus desgracias que sus gestas.  Episodios desafortunados como aquel del Tour de 1913 cuando, teniendo más que probables opciones a triunfo,  es atropellado por un coche en plena noche,  al poco de pasar la cima del Tourmalet y con la horquilla rota tiene que iniciar una larguísmo descenso a pie hasta Santa Marie de Campan para encontrar una forja para repararla. Acabará a más de 4 horas del que seria después el ganador Philippe Thys.

O en el Tour de 1919, en que aventaja en 30 minutos a Firmin Lambot en la ante penúltima etapa. Y es en esa etapa en la que cae debido a los raíles del tranvía. Nuevamente bicicleta rota y nuevamente auto reparación urgente que le hace perder dos horas y media, y con ellas el Tour.

Gracias a estas muestras de fortaleza física y psíquica, de entrega ante el desaliento, se ganó el cariño y el respeto de la afición. Quizás faltaba la épica, el dolor, y seguramente eso es lo que le dio la MIlán San Remo de 1910.

El día empieza mal, frío y sombrío, con una lluvia glacial. Y no mejora, en el Turchino la nieve pone el panorama aún más difícil.  Eugène Christophe va en solitario, sin ninguna casa, ni granja, ni pajar donde poder parar a calentarse. Temblando a más no poder y con los dedos ya violetas por el frío, inicia el descenso del puerto como buenamente puede. En una curva tiene una aparición celestial en forma de dos espectadores, que lo llevaran a a cubierto, le ayudaran a quitarse la ropa empapada, a darle friegas de alcohol , a volverlo a la vida y a revestirlo con ropa seca.

En fin, igual que pasa hoy, 😉 . Tras media hora vuelve a la carrera, donde ya no nieva, “solo” llueve, aunque con una temperatura un poco mejor. Llega a meta, 289 km, en 12 h 24 minutos, gana con una hora sobre el segundo clasificado Giovanni Cocchi.

El esfuerzo le pasa factura, de la meta al hospital, donde pasa un mes recuperándose de todo por lo que ha pasado.

Si duda, como iniciaba este post, un ciclista icónico.

Fuente de la información : Jean-Paul Brouchon Raconte les Merveilleuses histories du Tour de France (1903-2003) Editions Jacob-Duvernet.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Colaborador en www.lescosesbones.com

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