Tras la publicación en el períódico L’Auto de la convocatoria para el primer Tour, el día 19 de enero de 1903, Henri Desgrange fue dando a conocer aspectos como el reglamento, modo de participación, costes de inscripción, etc. Pasada la euforia inicial llegan los momentos de duda, de miedo al fracaso. Los colaboradores de Desgrange realizan los primeros reconocimientos de las rutas, y llegan los primeros informes sobre carreteras en mal estado, con hoyos considerables y fango. En los caminos y pueblos por los que ha de transitar poca luz y muchos perros vagabundos. Un panorama sombrío.

Las primeras inscripciones se resisten y Desgrange modifica algunas cosas: la duración, que pasa de un mes a 19 días, el precio de la inscripción se fija en 10 Francos, las jornadas de reposo serán de una a  tres después de cada etapa, los que abandonen en una etapa podrán seguir en carrera pero fuera de la clasificación final. La cuestión es facilitar un número suficientemente digno de participantes.

Los grandes ciclistas del momento se inscriben, algunos otros, como describe el historiador Marcel Damiant-Berger también lo hace, pero veamos el diálogo que dicen que tuvo Géo Lefèvre con un señor barbudo que va a verlo a su despacho, un día de mayo.

Jean Dargassies, que viene de Grisolles (en el departament de Tarn-Garone, es decir muy lejos de París), le dice ” vengo a buscar información para inscribirme en el Tour

  • ¿No lee usted el Auto?, le dice Lefèvre
  • El Auto no llega a Grisolles, le responde Dargassies.
  • ¿Y cómo sabes que se organizamos el Tour de France?, inquiere Lefèvre.
  • Allí donde he comprado mi bicicleta me lo ha dicho, y ha insistido en que tendría que apuntarme, así que he venido.
  • (supongo que sorprendido), Lefèvre le pregunta si ya ha competido en alguna otra ocasión.
  • Y Dargassies les responde ” En Grisolles no sabemos lo que es la competición, no existe. Pero he hecho muchas veces el trayecto Grisolles-Montauban muchas veces, y jamás he sufrido. Además, no se inquiete, soy herrero.Fuerte.

Y seguro que lo era !! Con el dorsal 21 acabará el Tour en una muy digna undécima posición, a 13 horas 49 minutos y 40 segundos de Maurice Garin, el ganador ese año.

Y llegó la hora y el día tan esperado, 1 de julio de 1903 a las 15 h 15, ante el café Le Réveil-Matin. Un par de policías a caballo, 68 participantes entre los cuales encontramos a Garin, Aucouturier, Pothier, al herrero Dargassies, a Pernette que acaba de cumplir los 18 años, a Victor Lefèvre, militar que ha conseguido un permiso especial, a Barroy, un clown acróbata que como los dos anteriores no durará más que un par de etapas.

Y entre todos ellos, en bicicleta también Geo Lefèvre, haciendo las funciones de cronometrador, juez en la llegada y enviado especial del periódico organizador.

Veamos la aventura del pobre hombre. Tras realizar los primeros kilómetros en bicicleta hasta el primer control, en Fontainebleau toma el tren hacia París para entregar la crónica en el Auto. De allí, y de nuevo en tren, dirección a Moulins para un nuevo control, esta vez nocturno. Pero los ciclistas se avanzan y no llega tiempo, con lo que tiene que esperar a un tren a Lyon, donde acaba la etapa. Pero no llega a tiempo. Menudo estrés.

Pasan por Lyon, por Marseille, por Toulouse, por Bordeaux y por Nantes, antes de llegar a París. En todas ellas con gran éxito y presencia de gente en las calles.

El Tour ya es un hecho. Viva el Tour.

Fuente de la información : Jean-Paul Brouchon Raconte les Merveilleuses histories du Tour de France (1903-2003) Editions Jacob-Duvernet.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Colaborador en www.lescosesbones.com

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