Tratar el tema de la utilización de substancias potenciadoras del rendimiento en el deportista o, siendo muy directo usar productos dopantes para rendir más, es un tema delicado, tabú. Nadie quiere hablar de ello, es como hurgar en una herida mal curada. Por eso cuando alguien lo hace, como lo ha hecho Fran Reyes en su artículo titulado “Bombero” que aparece publicado en el segundo volumen de El Afilador, pues creo que es positivo.

En la historia se expone, de forma muy  bien hilvanada y a través de diferentes personajes y situaciones, como el dopaje se haya presente incluso en las categorías inferiores del ciclismo. “La primera vez que creí ver el dopaje fue en juveniles” así comienza el artículo.

El protagonista cuenta su experiencia, posicionamiento personal y evolución de su opinión, desde aquel momento en que en una carrera de juveniles ve a un contrincante echar mano al bolsillo para llevarse alguna cosa a la boca, y curiosamente ser este quién finalmente gana la prueba, hasta su final de etapa en profesionales. Todo esto tras el paso por las categorías intermedias y diferentes equipos.

Imagen de cicloturistas

La evolución psicológica sobre la percepción que él tiene del dopaje es realmente interesante, nada anormal ni injustificable, al contrario lógica y humana. Es sencillamente la contraposición, práctica y cruel entre  la visión de “yo quiero practicar ciclismo de forma sana, aplicando todo el esfuerzo y horas necesarias sin recurrir a ninguna ayuda prohibida, y la visión “si quieres ser alguien aquí y optar a ganar algo ya sabes lo que tienes que hacer”.

Observándolo desde fuera, como lo hago yo, debe de ser una situación de gran tensión y desgaste personal. Un debate interno y constante entre el respeto a tus principios y creencias de lo que es el deporte y la dura realidad de las carreras en las que cada vez eres más consciente de lo que sucede. Desagradable tiene que ser que, a medida que vas introduciéndote más y más en el ciclismo profesional, la pregunta sea ¿ y tú que tomas?, y que se cuestione y ponga en duda siempre tu respuesta.

Duro tiene que ser que al fichar por un equipo el mánager te diga “mira tu, no me vengas con historias, le haces caso a este señor de bata blanca y te tomas todo lo que te diga. Si no te gusta o no corres o lo haces en las pruebas secundarias o te vas“.

La historia que cuenta Fran Reyes es la de un camino, por el que seguramente han pasado y pasarán muchos deportistas, y en el que hay ilusiones, desilusiones, decepciones personales y en relación a gente de tu entorno, y sobretodo soledad, mucha soledad e incomprensión.

Recomiendo el artículo , que como te comentaba al principio forma parte del segundo volumen de El Afilador, publicado por Libros de ruta.

Espero, cómo no, tus comentarios !!!

Más info:

Sobre Fran Reyes

Otros artículos sobre el este tema :

El dopaje según Tim Krabbé

Ganar a cualquier precio. Tyler Hamilton

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Colaborador en www.lescosesbones.com

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