Hablábamos en un post anterior sobre las increíbles anécdotas de Raymond Poulidor, y en él veíamos algunos ejemplos de mala suerte o desgracia que sufrió Poulidor a lo largo de su dilatada carrera.

Hoy vamos  ver algún episodio más de esa mala suerte. El destino puede ser injusto pero al final es el que es.

Tour 1964

Tres días después de la etapa Andorra- Toulouse, en la que el mecánico Loulou empujó con tanta fuerza a Poulidor que este fue de bruces al suelo, se desarrollaba la etapa Peyrehorade – Bayonne. Una contrarreloj individual de 42,5 km que podía significar una posibilidad para Poulidor de recuperar puestos en la clasificación, e incluso poder optar al maillot amarillo. Cosa que no fue, por que Jacques Anquetil ganó la crono, se situó primero en la general y no dejó este puesto hasta París.

Anquetil y Poulidor en la ascencion Al Puy Dôme

Anquetil y Poulidor en la ascencion Al Puy Dôme

Pero vayamos al peculiar calvario de Raymond Poulidor. A doce kilómetros de la meta este solo pierde cinco segundos respecto a Anquetil, aún hay opciones !!, pero de pronto oye un silbido. Pinchazo en la rueda trasera. El coche de asistencia del equipo Mercier, conducido por Antonin Magne frena con tanta violencia que el famoso Loulou y la bicicleta de substitución salen disparados,  uno al suelo y la bicicleta a la cuneta. A duras penas consiguen sacar la máquina de allí y Poulidor subirse a ella. Cuando lo hace ve que el manillar está torcido, lo endereza, encala los pies en los pedales, pero la cadena está fuera de sitio 🙁 El mecánico la coloca a sitio y entonces sí puede de nuevo poner el pie izquierdo en el calapié, ok!, y poner ahora el derecho , pero falla en la primera tentativa,  ya sobre la marcha, y falla en la segunda …….. por suerte a la tercera va la vencida y con mucho retraso va ya camino del final de etapa.

Tour 1968

Poulidor tiene ya 32 años, es un corredor experimentado y es el líder del equipo francés en esa edición. En la decimoquinta etapa Font-Romeu-Albi el viento aparece fuertemente en escena a 50 km del final. Junto con Stablinski, Poulidor provoca un abanico en el cual algunos de los principales rivales no están, ni Aimar, ni Jenssen , ni Van Springel. Es un momento ideal para poner tierra de por medio y romper la carrera.

Pero la desgracia acecha nuevamente a nuestro portagonista. Un motorista encargado de anotar los dorsales de los ciclistas de la escapada se desequilibra y en la caída se lleva por delante al bueno de Poupou. Se levanta con el rostro ensangrentado y un gran dolor de cabeza, pero continua y finaliza la etapa. Dos días más tarde abandonará tras decirle los médicos que tenía una doble fractura del hueso frontal.

Raymond Poulidor un ciclista marcado por la mala suerte

A pesar de todo esto nunca perdió el buen humor. Como dijo de él Louis Caput, director deportivo del equipo Gan-Mercier, “Poluidor posee todas las virtudes, la simplicidad, la calma, el humor y la humildad”.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Colaborador en www.lescosesbones.com

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