No sé que pensareis vosotros, ni sé tampoco si es justo o no lo que diré, pero lo haré hablando del caso de Benoni Beheyt. Me refiero a la tiranía de los líderes, en el ciclismo y también en otros deportes, a la hora de intentar acaparar todo el protagonismo, toda la gloria, a costa algunas veces de otros corredores que están en mejor forma que ellos y que merecen ganar.

Me centro en un caso que me ha impactado. El de Benoni Beheyt y su victoria en el campeonato del mundo de 1964, en Ronse (Bélgica) .

Los protagonistas, Benoni Beheyt y Van Looy

Beheyt, un corredor belga nacido en 1940, tenía 23 años en el momento de ese campeonato del mundo y corría su segundo año como profesional en el equipo Wiel’s-Groene Leeuw. Dicen las crónicas que ese campeonato del mundo había sido diseñado para que Van Looy ganará su tercer título en esa prueba, y que los componentes del equipo belga habían acordado que lo ayudarían a ganar.

Van Looy llevaba ganados, hasta ese momento, dos campeonatos del mundo (1960 y 1962), tres Gant.Wevlegem (1956, 57 y 62), una Milán-San Remo, dos Tours de Flandes (1959 y 1962) una vuelta a Lombardía (1959), un París-Tours (1959), dos París Roubaix ( 1961 y 1962) y una Lieja-Bastogne-Lieja (1961) entre muchas otras grandes competiciones.

La carrera

En un circuito con pocas subidas, excepto el Kuisberg, y un sector de pavé de de 2,2 km, la organización prevé una llegada al esprint y sitúan la llegada en una larga recta de 500m.  Con un tiempo ventoso, con lluvia y brumas, los belgas se frotan las manos.

Es una carrera de constantes ataques de franceses (Anquetil y Poulidor) e italianos, y cuando no son estos son los holandeses (Post y Janssen) y los alemanes los que lo hacen. Los belgas intentan controlar que su líder se mantenga bien situado. En el último kilómetro se une Simpson, y con él son 29 los que disputaran la victoria en el esprint final.

benoni beheyt y Van Looy en el esprint del campeonato del mundo de 1963

Cuenta Poulidor que él creía entonces, y también 40 años después, que Beheyt era el más fuerte, y que cuando le pidió al belga un relevo a una vuelta y media este le contesto que no podía, que le había dado su palabra a Van Looy.

Así son las cosas hasta que llega el momento del final, Van Looy y Beheyt están en cabeza, el primero inicia el esprint, pero a 200 metros de la línea defallece y a su izquierda ve a Beheyt que parece que va a superarlo.  Van Looy lo ve y da la impresión que quiere retenerlo contra el bordillo. Para evitar la caída, Beheyt lo separa de él extendiendo su brazo derecho y llega primero. Van Looy segundo, De  Ham tercero, Darrigade cuarto y Poulidor quinto.

El momento es de la máxima tensión, el público belga en lugar de celebrar la victoria de su corredor, entra en lo que parece una tristeza y derrota indescriptible. La cara de Van Looy es dura, de hielo, y en el podio Beheyt no levanta la mirada, no celebra la victoria mientras que Jo de Ham hace el papel de invitado que no sabe donde ponerse.

benoni beheyt y Van Looy en el podium del campeonato del mundo de 1963

Se entiende el enfado monumental de Van Looy, tanto si había acuerdo para ayudarlo a ganar como si no, se entiende la gran decepción del momento, pero me cuesta de entender y menos aún de compartir lo que hizo Van Looy a partir de entonces. Nunca perdonó a Beheyt e hizo lo posible para impedir que ganara alguna carrera e incluso movió hilos para cerrarle puertas en algunos equipos. Un deportista no hace eso, un tirano sí.

 Más información:

Video con el final de la carrera

Quién es Beheyt

Raimond Poulidor

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Colaborador en www.lescosesbones.com

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