Un año en bici es un film de Martijn Doolaard, director de fotografía, cineasta y diseñador holandés. Un personaje entrañable, diría yo, de esos a quién acabas cogiendo cariño,  tras haber convivido con él a lo largo de los 46 minutos de filmación y haber compartido sus aventuras.

Porqué de eso trata Un año en bici, de una aventura que a lo largo de 250 días, aproximadamente, vive Martijn desde su salida en Amsterdam hasta su llegada a Singapur.

Una aventura de 17.000 km, atravesando 18 países, y conociendo diferentes gentes, razas, viviendo situaciones de calor y de frío.

Tengo que reconocerte que viendo este tipo de cine, comparable al que explique en el post sobre  Transilvanya , te van entrando unas ganas de empezar a pedalear enormes. Es posible que a ti también te pase. Inmediatamente empiezas a pensar qué te gustaría hacer, cuándo, el recorrido, el problema de la ropa de repuesto, etc, etc , y te vas animando y animando hasta que, en la mayoría de veces, empiezas a ver los malditos “contras” que sabes que van a ponértelo muy difícil, la familia, tu trabajo, el tiempo…

Me gustaría destacar los dos momentos que más me han gustado de este film, uno de ellos es la parte del trayecto que transcurre en Turquía, Estambul y la Capadocia, y el otro el que sucede en Irán . En el primero se aprecia la belleza de la mezquitas, el ambiente de la calle de la capital y las conocidas formaciones calcáreas de la Capadocia, mientras que en el segundo hay un detalle de humanidad, de solidaridad, en el que ciclista y  una familia comparten la comida en un ambiente de solidaridad.

En resumen, una excelente oportunidad de ver, gracias a la pantalla de tu televisión, lugares que posiblemente no podrás visitar.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Colaborador en www.lescosesbones.com

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