El Tour no siempre ha sido como ahora, territorio profesional al 100%, equipos con presupuestos millonarios, corredores especializados a tope, asistencia mecánica y médica al momento, y muchos más privilegios.

Hubo un tiempo en que el pelotón de la Grande Boucle estaba compuesto por profesionales y por los otros. Estos otros eran llamados los touristes-routiers o también los isolés (los aislados, los solitarios).

¿Cómo era la vida de estos touristes-routiers?

En primer lugar, es curioso un nombre así en una competición deportiva, ¿no crees?. Estamos hablando de las primeras ediciones del Tour e imagino que Desgrange, el jefe máximo entonces, no siempre podía llenar el pelotón con equipos comerciales o nacionales. Ya sabes que las formulas que se aplicaron para determinar la composición de los equipos y el sistema de clasificación de los participantes fue variando en el tiempo.

touristes-routiers

Los touristes-routiers tenían que limpiarse la bicicleta ellos mismos y no podían llevar consigo accesorios de recambio. Por ejemplo neumáticos.

¿Cómo se financiaban? Pues de formas increíbles, algunos vendían postales, otros hacían exhibiciones malabares en alguna lugar público y después pasaban el platillo entre el público.  Y a veces ofrecían su esfuerzo a algún profesional que, por quedarse descolgado, sin equipo, pedía ayuda en una etapa.

Y por que estaban dispuestos a pasar por todas las penalidades y riesgos en una carrera que no los trataba precisamente con gran consideración y respeto. Dicen las leyendas que Desgrange les dijo ” Hay premios especiales para ustedes y sean bienvenidos a venir y conseguirlos si tienen coraje. Pero, una vez en carrera, no quiero saber que existen.” Así de contundente.

Salida Tour de France touristes-routiers

Salida Tour de France

Sabido es que los profesionales no podían recibir ayuda a lo largo de la etapa, pero al menos al acabar estas si que tenían el hotel, los alimentos, los cuidados y reparaciones necesarios para ellos y sus bicicletas. Al contrario, los touristes-routiers al acabar la etapa tenían que buscar su maleta en el vehículo que correspondiera y deambular por la ciudad a las búsqueda de la escuela local, donde ducharse, y después algún  pequeño hotel barato.

Algunos de los routiers touriste experimentados habían  reservado sus habitaciones con anterioridad pero la mayoría lo hacían día a día, convirtiéndose  cada jornada en una una cuestión de supervivencia y de ingenio. el despliegue de la iniciativa.

Algún dato curioso sobre la importancia numérica de los touristes-routiers en la carrera lo tenemos en el Tour de 1927 con 121 participantes en esta categoría, aunque para ver la dureza a la que estaban sometidos decir que acabaron 11.  En general procedían de los oficios más diversos, como policías o maestros de escuela, o bien tenían alguna tienda de bicicletas, con lo cual su participación les daba prestigio y publicidad.

Hay una anécdota del Tour de 1927  en que un routier dió un gran susto a los profesionales. Cuentan que en un  vendaval de viento y lluvia de desarrollaba la carrera bajo  la iluminación de los faros del coche de Desgrange.  Mientras se dirigían hacia las estribaciones numerosos espectadores (incluso en esas condiciones y, a esa hora del día) comenzaron a gritar a Desgrange que “él tiene 50 minutos”.  Al principio el gran Jefe del Tour no les hizo caso pero al final se detuvo para preguntar a algunos espectadores lo que pasaba. “Él es un gigante y épasó por aquí hace casi una hora”.

Al principio Desgrange todavía no lo creía hasta que supo que el touriste-routier era el italiano, Michele Gordini, que se había escapado del pelotón aprovechando las condiciones climáticas apocalípticas justo al comienzo de la etapa.

En ese momento Gordini era ‘maillot amarillo virtual “en la carrera. Cuando la noticia llegó a Nicolás Frantz y al resto de las estrellas profesionales el paseo se detuvo y rápidamente una persecución seria se puso en marcha.

Por desgracia el cuento de hadas de Gordini no acabó felizmente. Una serie de pinchazos, problemas de la cadena y la persecución tras él terminó conviertiendo su victoria  en un sueño. Frantz ganó la etapa y luego pasó a ganar el Tour.

La categoría Touriest-Routier fue finalmente eliminada justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Para Desgrange la routier turística es la que más se acercaba a su ideal del esfuerzo atlético. Un hombre solo, sin la ayuda de sus compañeros de equipo, luchando contra la competencia, el terreno y el tiempo en el amor por el deporte.

Y las muchas y muchas historias increíbles que podrían contarnos quienes participaron en aquellas condiciones !!

Un gran saludo ciclista.

Xavier Obis

Me apasiona el ciclismo, la lectura ¡ porqué no unirlo todo !

Colaborador en www.lescosesbones.com/blog

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