Los forzados de la carretera. Tour de Francia de 1924 . Un libro pequeñito en extensión pero riquísmo en anécdotas y con una cantidad de magia espectacular.  Seguro que en alguna ocasión habrás escuchado la expresión “los forzados de la carretera” para referirse sobretodo a aquellos ciclistas de principios de siglo, que debían de soportar penosas condiciones en sus rutas. Pues esta la acuñó el autor de este libro, Albert Londres.

Dejadme hacer, para poner en contexto el Tour de ahora y de entonces, una comparación entre Tour 2015, con sus 3.360 kilómetros en 21 etapas para los cuales Froome empleó 88 horas y 46 minutos (velocidad media 39,80 km/h) y los 5.386 km en 15 etapas del Tour 1924 para los cuales empleó Henri Pélissier 222 horas y 15 minutos. ( velocidad media de 24.233 km/h) .

Recorrido del Tour de France de 1924

Recorrido del Tour de France de 1924

El autor

Albert Londres, 1884-1932, fue periodista y escritor. Corresponsal  en la primera guerra mundial y unos de los primeros periodistas que hicieron lo que hoy llamamos periodismo de investigación. Se dice, se sospecha que su muerte, en el incendio del paquebote Philippar, se debió a un sabotaje de la mafia indochina, tema sobre el cual versaba el úlimo reportaje sobre el que trabajaba.

El libro

Portada del libro.

Portada del libro.

La obra que te reseño incluye los diferentes crónicas que Albert Lodres iba redactando para Le Petit Parisien en relación al Tour de 1924.

Recordar que ese año el Tour recorria una distancia de 5400 kilómetros en 15 etapas, es decir 360 km por etapa de media, y que las carreteras, bicicletas, equipamiento, no eran, ni de lejos, las que a dia de hoy estan a  disposición de los ciclistas.

El estilo usado por el autor es el propio de la época, directo y a veces grandilocuente, y en formato de relato periodístico. Es muy agradable de leer.

Como he indicado, el libro relata muchas anécdotas y describe fantasticamente a los ciclistas de referencia de la prueba, por ejemplo a los hermano Péllissier o a Bottecchia, que “tiene la nariz más afilada de todo el pelotón; se abre paso cortando el aire

Una anécdota de la primera etapa que seguro que os hará recordar una gran controversia que se dio no hace más de 2 años en una Paris-Niza, ni no me equivoco. Cuenta el autor ” he aquí que una guardabarrera corta el pelotón en dos: se acerca el tren. Cinco muchachos que no han podido pasar echan pie a tierra, empuñan su máquina y atraviesan las vías delante de la locomotora que pasa rozándolos.…..”  y es que para según que cosas seguimos igual.

Nos habla Londres de las diferentes “castas” entre corredores del pelotón, entre los que se encuentran los “tenebrosos“. Estos son los turistas del pelotón, aquellos que no tienen equipo y van por libre, aquelles que con frecuencia acaban las etapas ya de noche.

Otra anédota que cuentan los hermanos Pélissier a Londres, y que alimenta esta aura de “forzados de la ruta”, es la que dice ” Cuando nos morimos de sed, antes de llenar nuestro bidón vació debemos de asegurarnos de que no haya nadie a cincuenta metros que de a la bomba. Para beber !hay que bombear uno mismo! Llegará el día en que nos colocarán plomo en los bolsillos por que alguno creerá que Dios ha hecho al hombre demasiado ligero …

Otro echo que te hará recordar acontecimientos tambien muy recientes en la Vuelta y en el Tour en relación con las motos y coches de la organización. Cuenta Londres “en la octava etapa, Huot, que encabezaba el pelotón, enganchó su rueda en un rail y cayó. Nosotros llegábamos detras de él. Lo esquivamos de un volantazo. El polvo obstruía la vista a un metro. Apareció un automóvil y arrastró a Huot…….. “

Y como último ejemplo de por que el título de “forzados de la carrtera. Quédate con esta descripción de los ciclista que subían al Galibier ( cierra los ojos e imaginatelo : ” cuando escalaban no parecían apoyarse en los pedales sino arrancar árboles enormes. Arrastraban con todas sus fuerzas algo invisible, escondido bajo tierrra, pero sin sacarlo nunca…..  No les dirigia la palabra ( el autor a los ciclistas), los conocía a todos, pero no me hubieran respondido. Cuando su mirada se cruzaba con la mía, me recordaba a la de un perro que tuve y que antes de morir compartía conmigo su profunda pena por estar obligado a abandonar la tierra“.

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Espero haber despertado en ti el entusiasmo de leer este magnífico libro.

Puedes encontrar el libro en:

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Un saludo.

Xavier Obis

Me apasiona el ciclismo, la lectura ¡ porqué no unirlo todo !

Colaborador en www.lescosesbones.com/blog

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