Pequeñas historias del Tour

Pequeñas historias del Tour

Portada del libro pequeñas historias del Tour

Repasando un día tuits referentes a la temática ciclista  encontré el nombre de una editorial, Éditions Chistera, que publica libros sobre deporte. Visité su página web   y encontré dos obras que me resultaron interesantes, la primera Petites histoires de la Grande Boucle (Pequeñas historias del Tour) y la segundo Le Cyclisme théorique et pratique 1893 (El ciclismo teórico y práctico 1893).

Hoy me centraré en la primera Petites histoires de la Grande Boucle (Pequeñas historias del Tour).  Este es un libro que cuando lo recibí pensé en cómo iba este a sorprenderme,   con sus  144 páginas, muy blancas y con la letra pequeña y su reducido tamaño, 115 x 190 mm, pequeñito, pequeñito.

Estructurado en 34 capítulos, de entre 3 y 5 páginas en cada uno de ellos, se centra en su mayoría en los años que van de 1903 a 1935 , con un total de 20 capítulos, dejando el resto para centrarse en los años de 1938 a 1998.  En algunos post que he escrito anteriormente he tomado como base alguno de los hechos que son narrados en libro, los clavos del TourVeneno en el Tour , y más recientemente Trampas en el control de firmas son buenos ejemplos de como el autor nos da detalles de anédotas que usualmente no se cuentan en otros libros de la misma orientación.

Además de los capítulos dedicados al “ciclismo antiguo” también encontramos otros que nos van acercando progresivamente a nuestros tiempos. Personajes y relatos míticos sobre Laurent Fignon,  Bartali, nos permiten descubrir un poquito más detalles poco conocidos sobre ciclismo y también recordar otros más populares.

Con un estilo literario ágil y muy agradable se hace muy ameno y divertido. Ha sido un placer leerlo.

Más información : Les petites histories de la Grande Boucle  Jean Damien Lesay. Editions Chistera

Un saludo ciclista.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

 

Trampas en el control de firmas

Actualmente en las Brevets que se organizan, y que afortunadamente mantienen ese espíritu no competitivo que las cicloturistas parece que han perdido, el sistema de control de paso a que están sometidos los participantes es el de sellar su carné en los diferentes puntos de verificación.

Aparentemente el sistema parece ideal para el número y ritmo de los ciclistas que van pasando por los puntos de control, no en grandes grupos sino de forma dispersa, gota a gota, a lo largo de varias horas.

Pues ahora vayamos al pasado, a más de 100 años, para situarnos en los primeros Tour de Francia. Concretamente , vayamos a 1905, a la tercera edición de un joven Tour que partía de París con 60 corredores. Curiosamente, para evitar trampas, en forma de subirse a un tren o un coche, se estableció un sistema parecido al de las Brevets y en el que los ciclistas debían de parar, firmar en la correspondiente casilla con su nombre y volver a partir.

Louis Trousselier ganador Tour 1905

Louis Trousselier

A priori, ¿le ves algún problema para que Louis Trousselier, René Pottier, Hippolyte Aucouturier o Lucien Petit-Breton, entre otros, dejaran su firma en el control? Yo también creía que no.

Aún sabiendo que en este caso se trataba de una carrera profesional, en la que tiempo o posición eran importantes, y podían haber empujones o codazos si llegaban en un grupo suficientemente grande para colapsar el control, no pensaba en que los participantes pudieran hacer alguna triquiñuela que  permitiera ganar tiempo. Pero me equivocaba, llamadme ingenuo si queréis, pero no fui capaz de imaginar ninguna de las dos “técnicas” para perjudicar al o a los que te seguían en la cola que acabaron usando.

 

 

Veamos cuales eran las dos “técnicas” para ganar tiempo.

Una de ellas era romper la pluma con la que habían firmado.  De esta forma el que seguía tenia que empezar a buscar una nueva para poder hacerlo. Según dicen Louis Trousselier era conocido por esa peculiar habilidad en romper plumas.

Huella dactilar, un sistema con el que era más difícil hacer trampas en el control de firmas del TourPero,  “hecha la Ley, hecha la trampa” , o mejor dicho ” hecha la trampa, busquemos soluciones”. Y la solución que algunos idearon fue la de firmar con el dedo, dejando así su huella dactilar en la hoja de control. Única e  irrepetible. Perfecto tema solucionado. Pero no, entonces inventaron una nueva  manera de complicarle el tema a los jueces .

Esta segunda opción era derramar “involuntariamente” el tintero sobre las hojas de firma que debían de usar los que venían detrás.

Menuda pandilla, ¿no?

Parece ser que al final la solución que adoptaron algunos participante fue la de la llevar un lápiz colgado del cuello, y ser así autónomos del todo.

 

Más información : Les petites histories de la Grande Boucle  Jean Damien Lesay. Editions Chistera

Otros tipos de trampas : los clavos  o el veneno .

Un saludo ciclista.

Xavier Obis

Psicólogo, community manager, ciclista aficionado…

¡Me apasiona el ciclismo, la lectura, porqué no unirlo todo!

Veneno en el Tour

En el post anterior, que titulé “Los clavos del Tour” escribí sobre alguna de las malas prácticas que se usaron para ganar, o como mínimo evitar que otros ganaran, en aquellos Tour de Francia de principios del siglo pasado.

Sorprendido, seguí leyendo sobre este oscuro tema, pensando que no podía haber nada que superase lo anterior. Pero, como muchos otros aspectos en este mundo del  ciclismo, siempre hay espacio para el asombro o la estupefacción.

El protagonista, Paul Duboc, y curiosidades del Tour de 1911

Paul Duboc . Veneno en el Tour

Paul Duboc

Paul Duboc fue un ciclista francés, nacido el 2 de abril 1884, y que entre 1907 y 1927 ejerció como ciclista profesional. Ganador de una etapa del Tour en 1909  y cuarto clasificado en la edición de ese año, se presentó al Tour de 1911 en un buen estado de forma.

Como bien recordarás, en esas primeras ediciones de la Grande Boucle la clasificación de los participantes se llevaba a cabo a partir de los puntos y no a partir de tiempos de llegada. El número de participantes eran muy inferior al actual, y ese año compitieron 37 en la categoría de ciclistas patrocinados y 67 en la de corredores sin equipo. Curiosamente los primeros podían recibir comida y bebida en los puntos de control mientras que los segundos no.    Seguir leyendo

Los clavos del Tour

Tras el éxito de la primera edición del Tour de Francia, el año 1903, los corredores y el público esperaban con pasión la siguiente ronda. Unos por el dinero que representaba participar, y sobretodo ganar, y los otros por ver ganar a los corredores de su ciudad o departamento.

La primera edición había sido más o menos tranquila, pero ya aparecieron los clavos en las rutas por donde habían de pasar los cilclista, y que serían también una desagradable costumbre en 1904 y 1905. Entre trampas y clavos el Tour de 1904 fue tan escandaloso que  incluso el propio Desgrange llegó a decir “es el fin“. Seguir leyendo

Las duchas de Roubaix

Aproximadamente en el kilómetro veinte, o quizás en el treinta,  de este pasado domingo, todavía en el llano y casi recién iniciada la correspondiente salida por carretera con los compañeros del club del Papiol, un compañero, que sabe de mi pasión por los detalles del ciclismo, me preguntó  ” ¿tu sabes cómo son las duchas de Roubaix?. Ni idea le respondí,  qué tienen de especial.  Me miró y me dijo, “busca, busca en internet, que vale la pena“.

Y así lo hice . Seguir leyendo

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